El Boston Globe informa sobre los equipos de captación de imágenes de resonancia magnética. Es fascinante y terrible simultáneamente: el invento mide actividad en las zonas del cerebro.
Por ejemplo, un grupo de estudiantes blancos reacciona al ver la cara de un negro desconocido, fomentando actividad en la zona del cerebro que genera el miedo. Esta reacción es puramente subconsciente, por decirlo de alguna manera, visceral. Son los temores que aprendemos, de manera empírica o racional, a suprimir o a aliviar.
Pero eso no acaba aquí, por supuesto. BrightHouse Institute for Thought Sciences, una empresa de marketing, dice que va a aplicar la tecnología a estudios de mercado. Entre ellos, preferencia de productos «para poder entender «los verdaderos motivadores del comportamiento de los consumidores».
Otro uso sería como detector de mentiras, pues según un informe de la Universidad de Pensilvania, varias zonas del cerebro se estimulan más cuando se miente. Por supuesto, faltan años para que se perfeccione todo esto.
