El sábado estaba hablando con Samuel, con quien recientemente me une una de esas intensas amistades cibernéticas, y le pinché para que fuera de viaje esta Semana Santa. Él lo ha detallado bastante en su blog, y al final va a hacer un viaje, que a lo mejor saldrá muy bien, pero independientemente de ello será inolvidable.
Aunque creo en el karma y por extensión en la reencarnación, soy muy consciente de la máxima de «sólo se vive una vez». De hecho, el sábado, mientras conminaba a Samuel, puse la homónima canción de Azúcar y la canté. A los 18 años hay que hacer locuras, porque si no, ¿cuándo?
A uno de mis mejores amigos, que nos conocíamos desde que tenemos 12 años, le tocó vivir (conmigo) una adolescencia bastante aburrida. Ni sexo ni drogas, aunque sí mucho MTV. Aunque yo me consideraba raro, este amigo, a quien llamaré Dionisio, era más raro todavía. Tenía muchas empanadas mentales (una vez me escribió una carta de 27 páginas), y no era nada feliz. De repente, Dionisio conoció a una chica fabulosa, que le quería mucho, y se casó con ella. Tuvieron un hijo, y durante casi siete años, todo fue bien.
Pero dicen que todos los hombres somos unos cerdos, y es verdad. A Dionisio le entró la manía que tenía que recuperar el tiempo perdido (léase los polvos perdidos), alquiló un pied-de-terre en South Beach, y se convirtió en un playboy. Le dije que era una locura, y cuando empezó a salir con una amiga, la cosa se complicó. Mi amiga me preguntó que si Dionisio iba en serio, y le tuve que decir la verdad. Su mujer lo aguantó durante varios años, pero al final se divorciaron. Debido a que me parecía una conducta execrable (hacerlo, bueno, vale, pero contárselo a la mujer que literalmente te ha salvado de un pozo, es una falta de respeto y de gratitud), nos dejamos de hablar. Creo que la última vez que hablamos le llamé scumbag (escoria).
Dionisio se mudó a un estado del Pacífico, y se convirtió en un agente bursátil. Creo que actualmente es millonario.
Tras la larga e innecesaria regresión, siempre recomiendo hacer las cosas de manera impulsiva. Máxime cuando eres joven. Luego habrá tiempo para ser comedido y responsable. Y que te quiten lo baila'o. Que disfrutes, Samuel.
