La serie Will and Grace lleva ya cinco años de existencia (bastante longeva para una comedia) y últimamente se están inflando a tener estrellas invitadas: Elton John, Michael Douglas, Cher, Matt Damon, Kevin Bacon, Demi Moore, Sydney Pollack, Rosie O'Donnell, Martina Navratilova... Todos han estado geniales, sobre todo cuando Cher se aparece en un sueño de Jack, y éste le pregunta: «¿Estoy en el cielo? ¿Eres Dios?» Y Cher contesta: «Depende de la sauna en la que reces». En un episodio anterior, Jack confundió a Cher con una drag queen/travesti...fue demasiado.
Anoche le tocó el turno a Madonna, haciendo el papel de una compañera de piso de Karen. Me gusta Madonna, como ya he comentado en el blog de 28cerocero, aunque sólo sea musicalmente. American Life es un disco interesante, aunque Ray of Light sigue siendo el mejor. Bueno, el caso es que tiene una voz buena e interesante. Personalmente, me cae como una patada en la espinilla, ha sido una perfecta trepa y ha hecho polvo a muchos artistas para poder subir a la cumbre. Sí, es normal en la industria, pero ella ha perfeccionado el arte.
Eso en sí no es óbice, también disfruto de la música de Wagner sabiendo que era un ser humano execrable. En fin, volviendo a Madonna. Tiene cierto problemita a la hora de actuar: no sabe. En Evita estaba bien porque cantaba y era una especie de videoclip extendido, pero es una actriz muy amanerada y tiene muecas y caritas perpetuas. Esto se nota en sus películas (empezando por la horrorosa The Next Best Thing, que tuvieron el desatino en España de ponerle «Algo casi perfecto») y se notó anoche. Al final, daban ganas de que se acabara el puñetero episodio (en el que a Will le entra el mono de sus pastillas).
