Aunque me interesa mucho la teología, no suelo escribir mucho de religión. Pero aprovecho la festividad para compartir algunos apuntes e ideas.
- Desde el punto de vista puramente histórico, no existe prueba alguna de que Jesucristo existió como persona. Como prueba empleo cuatro baremos esenciales en la historia: evidencia que sea contemporánea, independiente, fehaciente y fiable. Eso no quiere decir que no existiera (yo personalmente creo que sí), y hay pruebas periféricas de su existencia, pues los movimientos no salen de la nada.
Por supuesto, tampoco hay prueba histórica alguna de sus milagros. - Casi todos los teólogos modernos creen que los evangelios se escribieron posteriormente a las epístolas paulinas. Esto indica la fuerte tradición oral en la iglesia, y sus numerosas versiones localistas. Pablo de Tarso se dirige a las numerosas herejías posibles en cada una de sus epístolas.
- Los evangelios sinópticos (Lucas, Mateo y Marcos) se cuentan más o menos en la misma secuencia. Mateo contiene el 90% del contenido de Marcos, y Lucas el 55% del contenido. Aunque se cree que había un Evangelio «fuente» (llamado Q por teólogos, del alemán Quelle, teoría de Christian Weisse), el primero escrito fue un protomarquiano, y los tres salieron a la luz en la década del año 80.
- Los proponentes de Q dan a entender que este texto original no tenía ninguno de los milagros, ni que afirmaba la divinidad de Jesús.
- Cada evangelio tiene un enfoque distinto: Marcos se dirige a la inmediatez de Jesucristo y al efecto reciente del ministerio de Jesús. Mateo se preocupa mucho por la vigencia de las raíces hebreas de Jesucristo, y dirige un mensaje para una audiencia judía. Lucas es más internacionalista y su segunda parte (Hechos) se refiere a cómo la Iglesia se establece en Roma. Juan es más universalista, y es la apoteósis de Cristo.
- La herejía de Marción de Ponto fue rechazar las raíces judías de Jesucristo y advertir que el dios de la furia y el odio del Antiguo Testamento era incompatible e inferior con el dios de amor del Nuevo Testamento.
- La Biblia actual se perfiló en el Concilio de Nicea en 345, a insistencias de Constantino y de San Justo. En los años intermedios, se perdieron numerosos textos y epístolas «santas», parte de la liturgia de la Iglesia incipiente. En Nicea, el concilio de obispos votaron por cada libro. Y dejaron a varios fuera, tanto del Antiguo (como el de Jaser, Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18; el de las Batallas de Jehová, Nm 21.14; y otros que son explicativos del Antiguo Testamentos, como el del Júbilo) como del Nuevo (la numerosa estela de apócrifos). Siempre me resulta curioso que las iglesias protestantes acepten tal cual esta selección nada científica (o estudiosa) de los obispos católicos.
- El 33% de los estadounidenses creen que la Biblia es la palabra literal de Dios. Sólo el 7% de los británicos creen lo mismo.
- Dicho todo esto, creo en Jesús. Y si volviera a la tierra como vino hace dos milenios (iconoclasta, antiestablishment y codeándose con los marginados y los pobres), todas las iglesias probablemente lo rechazarían. Un cristiano tiene que ayudar y amar al prójimo incondicionalmente, y reservar los jucios para Dios.
