He aprovechado el 4 de marzo más caluroso de Miami, hoy llegamos a los 32 grados. Y eso que estamos en invierno. Por lo cual me dedico a oír Radio Nacional. Me chupo la entrevista de Ana Botella. Creo que la lengua de la presentadora, Nieves Herrero, se la tuvieron que sacar del culo de la primera dama, de tanto que se lo lamió. Da asco, no sólo la idea en sí, sino que no haya preguntado nada sustancial. Y doña Ana sale hasta progre: «El fracaso del feminismo es que los hombres no comparten las tareas del hogar». No pido que le ataque, pero que por lo menos no se deshaga en halagos o le haga preguntas que tienen que ver con su candidatura.
Leopoldo Alas, que es un colaborador del programa, entra 30 minutos más tarde y no hace comentario alguno sobre la presencia de Madame Chow-Aznar.
Me canso del calor, de Botella, y hasta de mí mismo, y me piro para ir a ver, solito, The Life of David Gale. No me gusta mucho, aunque Laura Linney está muy bien. Spacey tan aceptable como siempre, pero esos papeles de hombres con furia volcánica relativamente reprimida ya me están cansando un poquito. Pero el guión, tan retorcido y tan cansino, da asquito al final. Es el último cartucho que le queda a Alan Parker, que fotografía muy bien, pero está sacando últimamente películas absolutamente hueras. Parece mentira que haya dirigido El expreso de medianoche y esta película.
Y una vez más, perdón por atribuir maquiavelismo a Aznar...no volverá a pasar.
