No me lo esperaba.
«Hay una autora muy interesante. Ella dice que si Matthew Shepard [el estudiante de la Universidad de Wyoming-Laramie que fue asaltado, golpeado y dejado por muerto colgado de un paraje remoto] no hubiera ido buscando sexo con desconocidos, ahora estaría vivo».
No lo dice un clérigo fundamentalista. Lo dice un periodista activista gay. No lo plantea como una idea a debatir, sino más bien como un concepto novedoso y fundamental: los maricones mueren porque son unos salidos. Me deja pálido. Le contesto, con sorna, que el Reverendo Fred Phelps, que ha dedicado su prolongado ministerio a fustigar a homosexuales y a sus familias, tiene exactamente la misma opinión.
Y luego le suelto los hechos: «Al final, Matthew se fue con los dos chicos que le mataron y con sus dos novias porque le iban a acercar a su residencia. Se metió en un coche con cuatro personas no porque quería ligar, sino porque no quería andar en el frío otoño de Laramie».
«Sí, bueno, pero al principio buscaba sexo. Y no los conocía. Muchos hacen eso». Me pongo colorado, y menos mal que otro compañero del grupo dice: «Y si muchos asesinos dejaran de matar a gente por el mero hecho de ser homosexual, pues mejor todavía».
El hombre suele hacer cosas más extremas por sexo que la mujer, eso es cierto. Y muchos no tienen reparos en acostarse con una persona desconocida, o que conocen la misma noche. Pero pasar de eso a lanzar una especie de moraleja a la promiscuidad gay, es excesivo.
Sobre todo con el tema de Shepard, que fue aproximado por sus asesinos con el falso pretexto de que ellos eran gay. Primero sólo querían asaltarle,pero se ve que le cogieron gustillo y le rompieron el cráneo a base de golpes de culata. Le dejaron colgado en un poste. Como única defensa, ambos asesinos (delatados por sus novias) dijeron que Matthew había coqueteado con ellos. Me da rabia no por el caso, sino porque una persona aparentemente informada, pensante y en los medios, diga estas cosas y se quede tan ancho.
Por cierto, Phelps va a los velorios, funerales y entierros de los enfermos de sida y con pancartas como «el sida cura la homosexualidad» o «Dios odia a los maricones». No es que lo haga de pascuas a ramos, es que dedica su ministerio a ello.
Siempre he creído, fervorosamente, en que la esencia de la cristiandad es en ayudar al prójimo y consolar sus penas. Si esto es cristianismo (Phelps es Bautista), que baje el aludido y lo vea.
Me gusta decir que soy una persona tranquila, pero cuando pierdo los estribos, los pierdo de verdad. Y si ese hombre con esa pancarta coincide conmigo en un entierro, que Dios nos ayude...
Hecha esta aclaración, incluyo el enlace a la iglesia de Phelps, Westboro Baptist. Tiene su propia sección sobre Matthew Shepard. Aviso que no es para todo el mundo, y que dan ganas de transmitir sus coordenadas a Corea del Norte.

Comentarios ( 1)
ME DIRIJO CON TODO RESPETO PARA DECIRLE QUE HABLA COMO LOS MISMOS ANGELES, SU ESCRITO LLEGO A MI POR MEDIO DE DESTINO,Y LA HISTORIA QUE COMENTA ES TAN TRÁGICA COMO INTERESANTE PERO NO TANTO COMO SU OPINION. ME QUITO EL SOMBRERO.
Por HERMES | 3 de Julio 2004 a las 06:41 PM