Salimos un poco enmudecidos de The Hours. Es una película brillante, pero muy suya, por explicarlo de alguna manera. «Me ha gustado, pero no sé por qué», me dice Paul.
No es sobre el suicidio en sí, como muchos han descrito. Más bien aborda la desesperación en fase terminal, fatalista, y las libertades personales. Llegamos a estas situaciones no sólo porque se comenten errores navegando por la vida, sino porque además no nos atrevemos a romper las cadenas.
La actuación de todos (Nicole Kidman, Julianne Moore, Meryl Streep, Ed Harris, Allison Janney, y hasta los fugaces John C. Reilly y Toni Collette) es espectacular. La película funciona si te metes en la mente de Virginia Woolf, y si entiendes el mensaje. Tardé un poco en asimilarlo, pero daba igual, me deja absorto.
Y es ese tipo de fim que cuantas más vueltas le das al final, cuando intentas casar las hechuras, que más satisfacción brinda. Es una especie de The Usual Suspects para personas sensibles y pensantes, aunque sin Chazz Palminteri atando cabos al final para beneficio del espectador.
