La guerra es inminente. Puede significar la fragmentación de la OTAN, pero seguir adelante, sigue. Me temo que en menos de 50 días los valles del Tigris y del Éufrates estarán siendo bombardeados. Aunque en Estados Unidos hay fragmentación al respecto, hay mucho más apoyo a una intervención que lo que se cree desde fuera.
El consenso político y periodístico en Estados Unidos es que la guerra no durará mucho y que la liquidación de Sadam será más o menos fulminante. ¿Cuánto tiempo es eso?
Dejemos por un momento las valoraciones morales.
Bien, hagamos un cálculo al tuntún del posible ataque:
1. Bombardeo, misiles y demás: 20 días.
2. Ocupación de zonas estratégicas rurales: 15 días.
3. Ocupación de las principales ciudades (Bagdad, al-Mawsil, al-Basrah, Irbîl, Kirkuk, as-Sulaymânîyah, an-Najaf, Karbala, an-Nâsirîyah y al-Hillah): 20 días.
O sea que si la guerra empieza para San José, o antes, acabará en 8 semanas más o menos. Después, Alá dirá. Las variables, claro, son muchas. Empezando desde la mejor (aunque parezca mentira):
1. Irak cae en 55 días, Saddam es atrapado o muere. Los iraquíes se pliegan ante el demoledor poderío de Estados Unidos.
2. Casi todo Irak cae en 55 días, pero hay reductos urbanos. Guerrilla durante un tiempo prolongado.
3. Todo Irak cae, pero Sadam ataca a Kuwait.
4. Antes de concluir el ataque estadounidense, Sadam ataca preventivamente a Israel.
5. En la víspera del ataque, Sadam ataca a Israel. Declara una guerra santa contra la nación judía.
6. Justo durante el ataque, Sadam ataca a Israel. Declara una guerra santa contra la nación judía.
7. Ya que va a ser invadido y derrocado, Sadam decide atacar a todos sus vecinos y a Estados Unidos.
A partir de la 4, puede pasar cualquier cosa.
Se puede decir que tengo mucho morbo al contemplar todo esto, pero como veo la intervención armada como una inevitabilidad, hay que analizar el tema.
Hay tres comodines importantes:
1. Sadam sabe cada día más que tiene los días contados. Por lo cual, es impredecible determinar lo que va a hacer si se ve acorralado.
2. El ejército estadounidense tiene alergia a las intervenciones militares prolongadas por tierra. Este factor ha prevenido una ocupación efectiva de la frontera entre Afganistán y Paquistán. Y probablemente ha permitido que operativos de Al-Qaeda y los talibanes sigan actuando en la zona con cierta libertad.
3. Varias jaulas de grillos abiertas o a medio abrir. Entre ellas, Kim Jong-il en Corea del Norte, e Irán.
Dicho todo esto, Bush se está jugando no sólo el prestigio militar de Estados Unidos, sino su presidencia y la de varios de sus colegas (incluyendo la de Mr. Blair y Mr. Aznar). Ah, y la prosperidad mundial.Y ni hablemos de las numerosas bajas civiles iraquíes, que pueden ser en los centenares de miles. Casi nada. Por eso, pese a mi rotunda oposición, estamos metidos en el mismo bote. Hay que rezar para que no ocurra, pero una vez que empiece, hay que rezar para que todo acabe rápido y bien.
