Empecemos por el principio. El grupo de trabajo de SAVE, constituido para hacer activismo dentro de la comunidad hispana gay, tiene el nombre de Proyecto Igualdad. Ya lo he mencionado antes, aunque nos costó un poco alcanzar una declaración de principios:
- Fomentar la comunicación en la comunidad hispana de Miami-Dade sobre temas de identidad sexual.
- Facilitar un mayor entendimiento de las personas lésbicas, gays, bisexuales y transgéneros.
- Reconocer la participación y las contribuciones de las minorías sexuales de nuestra comunidad.
Odio transgéneros (la formación de la palabra, se entiende), pero hay que complacer al denominador común.
Total, hoy tuvimos la primera actividad, el patrocinio de una película cubana, Vídeo de familia, en el Festival Internacional de Cine de Miami.
La trama de este film, que es rayano en cortometraje (48 minutos), es engañosamente sencilla: una familia cubana le graba un video a su hijo, Raulito, que se ha decidido ir a Miami en balsa hace cuatro ños. La hermana de Raulito saca a su hermano del armario, y se ven las reacciones de la familia, estilo cinema verité.
Detrás de la incomprensión del padre, de la consternación materna y de la aceptación pragmática de la abuela, se logra colar un mensaje político muy claro: todos somos cubanos, todos somos familia. Como tiene el disfraz de la homofobia, el director Humberto Padrón ha podido meter ataques certeros no sólo al régimen, sino también a la intransigencia. Casi todos los cubanos gays salen emocionados de la sala. Como todo lo cubano, la política siempre acaba jodiendo la marrana.
Aunque la calidad técnica deja mucho que desear (el ICAIC estatal subvencionó la película pero luego se lo pensó dos veces y nunca la distribuyó), las actuaciones son finísimas, los manierismos cubanos perfectos y el guión tiene un bisturí disfrazado de machete.
