A veces me pregunto si estamos en una fase parecida que González de Cellorigo, uno de los economistas «arbitristas» que presenciaron la estrepitosa caída del imperio español, de ser primera potencia mundial a nación casi inmunda en menos de 50 años.
Ese impero de los Felipes fue a efectos prácticos desangrado por la larga Guerra de los Treinta Años, sintiendo Castilla, sobre todo, sus secuelas.
Por puro capricho y fatalismo histórico, he decidido establecer mis palarelismos profanos entre el imperio donde nunca se ponía el sol (y sí muchas picas en Flandes) y la situación actual de la superpotencia mundial:
Actualmente, EE.UU. paga 180.000 millones al año de interés sobre su deuda pública. Se calcula que la cifra aumente a 300.000 en los próximos 10 años. Casi el 43% de la deuda pública estadounidense está en manos extranjeras. La deuda pública actual asciende a $6.445.964.340.270,90.
