Vamos a ver Chicago, el musical con Renée Zellweger y Richard Gere. No es tan bueno como para ganar un Golden Globe (contra Adaptation y My Big Fat Greek Wedding), pero es mucho más ligero e inteligente que Moulin Rouge.
Hay una canción, We Both Reached for the Gun, que es sencillamente brillante. La asesina (Zellweger) es controlada por su abogado (Gere) en una comparecencia ante la prensa para justificar los tres tiros que le pegó a su amante. Además de la escenificación y coreografía, con un gigantesco teatro de marionetas, refleja cómo los medios no sólo son controlados y manipulados de forma exquisita, sino su voluntad para ser dirigidos a distancia. A quienes les parezca una burda exageración, puede ser algo tosco, cierto (como toda la película, que bien puede calificarse de ordinaria por su procedencia), pero no deja de ser cierto.
Todo esto lo veo porque aunque el borreguismo de la prensa norteamericana deja muchísimo que desear, pero por lo menos parte de una base ingenua, pero buena: la imparcialidad. Es cierto, es una premisa falsa, que no se cumple. Pero es mejor que la algunos medios en España, cumplir con una agenda. Es una especie de periodismo científico: tengo una hipótesis (lo del Prestige es culpa del gobierno/lo del Prestige no es culpa del gobierno, por ejemplo) y ahora a demostrarla.
Muy bien, pero el periodismo se trata de informar y contar la verdad, no de resolver agendas. Por eso veo a veces en España plumas que escriben muy bien pero por lo general se adhieren a tres o cuatro discursos esenciales, y se acabó. Defienden muy bien las tesis ideológicas del momento, pero no hay (libertad de) análisis intelectual verdadero (o sea, honesto). Los artículos y columnas están redactados de manera exquisita, pero se ve que van de tapadera, de mantel a una mesa donde comen.
Soy un ingenuo, lo sé, pero siempre he creído que el periodismo es la búsqueda de la verdad, auxiliado si es posible por un análisis variado y de calidad. Eso permite que el lector/usuario/telespectador/radioescucha decida por su cuenta.
En Estados Unidos hemos caído en un pecado mayor del doublespeak. La cadena de derechas FOX News dice ser «Justa y equilibrada» cuando la realidad es otra; sencillamente sesgan la noticia hacia su sardina. El presidente anuncia planes bipartidistas cuando no lo son, planes que fortalecen el país cuando no lo hacen, etc... El libro de Mark Crispin Miller, The Bush Dyslexicon, dice que se dirige al tema pero apenas lo roza: los medios anuncian que George W. Bush es el Churchill de nuestra generación (en cuanto a elocuencia y no a sus ánimos etílicos), y se quedan tan anchos. El emperador está desnudo, pero todos alaban sus ropas.
Los europeos y personas de otros países no tienen idea de lo obsesivo y tenaz que es este hombre, que reviste su dureza metálica con un guante blanco.
