Publico aquí un e-mail que le envié esta mañana a Eliseo, que empecé a lo tonto y luego me quedó bastante bien.
Este es un presidente, que como Reagan, siempre le ha importado más la percepción y la opinión popular que la verdadera gobernación. Lo bueno (y lo malo) de esto es que como tiene mucha astucia pero escasa capacidad analítica, es capaz de efectuar políticas arriesgadas como la nueva política de recuperación, que bajo lupa (ver abajo), no acaba siendo tal. Todo viene a raíz de una encuesta que dice que su administración de la economía es mala. Fue la única área donde los encuestados no le dieron un aprobado.
Por lo tanto, con la lid de un operativo político sagaz como Karl Rove, quiere sacar adelante esta operación para salvar imagen y de paso, para beneficiar a los amigos (léase la clase alta).
Tal y como te envié ayer, el alivio fiscal beneficia principalmente a los ricos. Desde un punto de vista económico, y no social, esta maniobra no tiene ni pies ni cabeza. Los ricos no suelen gastar mucho más dinero. Los que gastan son la clase baja y media-baja.
Esto se traduce en que Bush tiene una visión imperialista, me imagino que siempre la tuvo, pero después de hacer batallas políticas en su carrera con avezados como Anne Richards y Al Gore, y «ganarles» por los pelos, ahora contempla un panorama de victoria total. Nadie de peso se va a atrever a presentarse contra él en 2004. Y Bush lo sabe. Lo terrible e irónico es que este presidente se pasa de listo, no porque sea excesivamente inteligente, sino porque cree que puede subsistir con esta dosis de buena suerte y de una inagotable campaña publicitaria positiva que ha tenido hasta ahora.
La visión imperialista de Bush también se traduce en la invasión de Irak, a quien se va a subyugar no por el peligro planteado por Hussein, sino por la factibilidad que representa invadirle. Así EE.UU. vence cualquier oposición en la zona y pone una pica en Flandes de una manera radical: no hay que traer paz al proceso Israel-Palestino, sino sencillamente avasallar e intimidar a los árabes, y vas a ver lo quietecitos que se quedan. Y al invadir Irak, apoderarse de las reservas petroleras. En el fondo, es una especie de nudo gordiano, y es brillante, aunque sólo sea por su audacia.
(esta estrategia se explica mejor aquí en la última parte) ¿Funcionará? No sé, es muy posible que prospere el tema. Pero quizá Arabia Saudí, Egipto, Irán y Siria se huelan la jugada y hagan algo para impedirlo, aunque lo dudo.
¿Por qué todo esto es increíblemente arriesgado? Porque Bush aborda todo desde una mentalidad simplista: dame lo que te pido o atente a las consecuencias. Sus asesores deciden por él, y lo único que verdaderamente le preocupa es el poder.
Claro, se puede hacer la misma comparación con Clinton o con cualquier mandatario. Pero el ejemplo de Clinton es muy distinto, pues abordaba los temas de una manera puramente intelectual, incluyendo con honestidad intelectual. El debate era amplio porque el bagaje de conocimientos de Clinton también lo era. Bush lo aborda de una forma mucho más instintiva. Y claro, el instinto suele estar peleado con la información.
Por lo tanto, es arriesgado porque económicamente hablando, a Greenspan se le han acabado los ases que tiene debajo de la manga. Estamos a un paso, monetariamente hablando, del colapso económico. Lo que nos separa es una serie de medidas fiscales que aunque parecen prometedoras, nunca se han puesto a prueba. La Reserva Federal no puede bajar más los intereses. Se ha arrinconado protegiendo la tenuísima recuperación actual.
Y es arriesgado porque de repente han salido comodines. La recalcitrante Corea del Norte, que como todos sabemos representa un enorme peligro (pues es un país hundido en una miseria absoluta que no tiene nada que perder, sobre todo con un gobernante que está chalado), y el tema de Hugo Chávez, que parece estar venciendo a paso de tortuga y a pulso prolongado a la oposición. Sin el capricho de Irak, Chávez habría sido derrocado hace tiempo. Pero el mundo se está dando cuenta que EE.UU. no puede estar en todas partes a la vez.
Por lo cual, lo que nos separa del desastre es esto: que la invasión de Irak sea rápida y fulminante, y que traiga estabilidad a la zona (o sea, bajos precios de petróleo). Ya sé que puede resultar como anatema viniendo de mí, pero no veo otra salida. Al niño hay que seguir dándole juguetes.
