Si poner un saldo del año resulta algo predecible...bueno, pues lo es. Pero creo que amerita hacer hincapié en que 2002 ha sido un año bandera.
Quiero resaltar la cantidad de fotos sacadas durante el viaje. Iba a elegir mi favorita, pero ello significaría que hay una por encima de las demás...imposible.
No sé cómo resultará el 2003, pero empieza bien con otro viaje, esta vez al otro lado del charco, en Ámsterdam y Viena en la segunda quincena de enero, y aprovechando el cumpleaños de Josh. Y en junio, de vuelta a España, tras una década de ausencia. Cumpleaños, desfiles, aniversario y otras celebraciones en la patria.
Dos suspicacias sobre este año que se va. Primero que me ha resultado sumamente breve, se ve que lo bueno es muchas veces aburrido.
La segunda suspicacia es más propia de mí, pues creo que aprendo más en la adversidad que en la comodidad. Y han sido 12 meses de suma comodidad. Pero a caballo regalado...
