Como es algo que estoy oyendo mucho últimamente, quiero dirigirme sobre el tema aquí. Javier me dice «¡Qué difícil es ser homosexual en este mundo!» Otro bloguero afirma que no quiere ser gay, pero cuando ve que su sitio no recibe los laudes que cree merecer, le echa la culpa a la homofobia: «El problema de ser gay en este mundo».
Bien, hay muchos problemas en este mundo, pero me atrevo a decir que el 75% del problema homofóbico es propio. En este mundo te vas a encontrar toda clase de idiotas a los cuales puede que les caigas mal por cualquier imbecilidad. Porque les resultas muy sabiondo, muy hablador, muy callado, etc... y vale, siempre se le puede añadir la sexualidad a esa relación de cosas incontrolables.
La culpa de esto, de «lo gay es bueno», es de la misma militancia.
Lo gay es algo más, que puede ser bueno o malo, pero algo inmutable de por sí, y por lo tanto, inconsecuente. Se puede estar orgulloso de ser español e ir al desfile del 12 de octubre, se puede estar orgulloso de ser católico y asistir a la procesión de rigor, se puede estar orgulloso del Real Madrid y acudir a la Cibeles a celebrar, y se puede estar orgulloso de ser gay, e ir a una marcha de orgullo a pasártelo bien.
Es cierto, ser gay transciende otros apartados de tu vida en los que por lo general se asume una hetereosexualidad:
«¿Tienes novia?» «¡Mira qué tía más buena!»
Y en cierto modo a veces es como temer estar rodado de socios del Barça y no declarar la afición merengue. Pero la primera y principal trapisa nos la ponemos nosotros mismos. Cuando estemos libres de esos miedos, cuando en el fondo nos dé igual lo que puedan pensar otros sobre nuestra sexualidad, seremos libres de la peor clase de homofobia, la interna.
Creo que peor que ser gay, es ser diferente y tener cierta clase de sensibilidad que no todos comparten o tan siquiera aceptan. Pero todo es superable en esta vida. Todo. Los traumas se quedan con nosotros, al igual que las manías e inhibiciones. Pero si no queremos superarlos de una manera lógica y honesta, es mejor ni planteárselo.
