Vamos con la madre de Josh, que está de visita para las Navidades, a ver la nueva versión de Jesucristo Superestar, que cuenta con otra estrella de rock, el guaperas de Sebastian Bach.
Es la nueva tónica del teatro musical, invitar a una superestrella que protagonice la obra, y así tener gancho popular. Se vio en su día con Paloma San Basilio en Evita, con Ricky Martin como Marius en Los miserables (que logra convertir a la audiencia poniéndola como titular), y ahora el Bach (ex líder de Skid Row) pone a prueba un Nazareno roquero.
Tendrán gancho popular, pero no son cantantes de teatro musical. La Palomita no pudo evitar que su falta de bravatura quedara patente en la grabación. Ignoro cómo habrá quedado Ricky como Marius, aunque no es un papel tan exigente. El de Jesús tampoco es muy etéreo, salvo por el Getsemaní, y basta con decir que Bach logra que entendamos por qué los fariseos lo quieren crucificar. Un horror lleno de berridos.
Lo peor es que mucha gente aplaude una vez que escabechina Getsemaní. Iba a decir insólito, pero se ve todos los días.
Carl Anderson, el perenne (y protagónico) Judas de la película, se ha apuntado a la gira, y brilla. Me imagino que sabrá lo mucho que hay que aguantar para conseguir la fama. Roba todas las escenas a Bach, incluso en las que no dice ni palabra. Sólo un gesto suyo bastará para el upstaging.
