Samuel tiene en su web/blog un artículo de Arturo Pérez-Reverte, Amor gay, que al parecer salió publicado en El semanal. El miniensayo no está muy bien escrito, y tiene varios estereotipos, pero lo que le falta en arte periodística le sobra en alma y duende.
Primero que nada debe entrar mi escepticismo cibernético, ¿lo escribiría verdaderamente Pérez-Reverte? Tiene varios gazapos en su «original», y abusa de sobremanera de las interjecciones y cláusulas. Eso de por sí no quiere decir mucho, pues ese aire de Pérez-Reverte es el de crear ambiente, y el ensayito lo tiene de sobra (aunque rayano en lo repetitivo, al estilo de un Larra furibundo).
Las falsificaciones literarias en Internet abundan, y han cobrado vuelo, como If I Had My Life to Live All Over Again, un escrito de Nadine Stair falsamente atribuido a Borges, y La marioneta, la falsa carta agonizante de Gabriel García Márquez. Si hacemos esta salvedad, y resalto que me extraña que un autor de la estatura de Pérez-Reverte no revise sus escritos (cosa que se debe hacer), adelante.
Me llega al alma «...noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad». Y también, a título reflexivo y militante: «Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura».
Es una buena observación, y a grandes rasgos no prospera del todo, pero cuando la saeta llega, clava profunda.
Que conste que además de idealizar y dramatizar, generaliza. A los 14 ó 15 años (o a los 18) no sabía que yo era así de diferente, mi experiencia fue muy distinta. Pero cuando define esa fuerza en la pareja, sí me veo descrito. Y lo digo no porque sea militante (que en el fondo no lo somos: me acuerdo que el año pasado en nuestra luna de miel en Vermont fuimos a visitar una mansión en las afueras de Rutland. El guía nos preguntó que si éramos hermanos, y ambos dijimos secamente que no, y punto).
Quizá la fuerza reside en la resistencia sufrida, que ni es tanta ni tan epopéyica como la describe, pero está ahí. Me recuerda a la carta de Christopher Isherwood a Gore Vidal, tras leerse La ciudad y el pilar:
Seguro que bajo el establecimiento moral actual, una relación homosexual es más difícil de mantener que una heterosexual (de igual manera, una relación de amor libre es más difícil de mantener que un matrimonio), ¿pero no se convierte eso sencillamente en un desafío, y por lo tanto, en cierto sentido, más humanamente meritorio? El éxito de dicha relación es revolucionario en el mejor sentido de la palabra. Y como demuestra el poder del afecto humano sobre el miedo y el prejuicio y los tabúes, verdaderamente beneficia a la sociedad entera –y son como todas las demostraciones de fe y valor deben ser: levantan nuestra moral colectiva

Comentarios ( 1)
soy profesor de la universidad san martin soy homosexual no se aquien recurrir quiero conrtarseloa alaguien mi nombre es Jorge Perez Albarez mi telefono es el 99090818 el telefono es de Lima , Peru, porfavort aguien ayudeme
Por Jorge | 4 de Abril 2004 a las 02:20 PM