Estoy cansado, la actividad de la última semana me ha dejado hecho mierda, y hoy estoy teniendo un día muy difícil, cargado de trabajo y de responsabilidades.
El martes son las elecciones, y no sé cómo coño voy a pasarme el día entero en un colegio electoral. A Paul, un chico que también es voluntario en SAVE, le mandan a una mesa en North Miami, en pleno barrio negro.
La campaña de McBride demanda hoy a la de Bush, diciendo que los republicanos se han acogido a una nueva normativa para los observadores electorales, a la cual no se han podido acoger los demócratas. Como esto me afecta directamente, no sé qué pasará. Pero las esperanzas de tener una jornada electoral se desvanecen, muy probablemente me toque un contrincante republicano con mucha mala uva. La ley estatal da un papel concreto al observador partidista: ser un hijo de puta y disputar todo. Si me toca alguien así (que me parece que me va a tocar), será una tarde muy animada.
La única esperanza de McBride para ganar es un voto masivo de la comunidad negra. Que se repita la ola que fue a las urnas en el 2000 para Gore, quien verdaderamente ganó las elecciones (si es que la intención de voto cuenta para algo). Pero si alguien duda de la posibilidad, este dato: Bush perdió contra un populista como Lawton Chiles en 1994. McBride es la segunda venida de Chiles en cuanto a estilo. Y aunque no tiene experiencia, si es un gran estratega jurídico; me remito a la campaña que libró contra la ultrapopular Janet Reno.
A todo este potaje hay que añadirle el voto por anticipado, que se está promocionando mucho en la comunidad negra. Es muy cómodo, y no se escudriña tanto como el voto en el día de las elecciones. Una de las técnicas de los ultras cubanos radiales ha sido pronunciar esta temible frase durante las elecciones: «En los barrios afroamericanos se está votando masivamente». No hay mejor trompeta para llamar al voto cubano.
Faltan 4 días para las elecciones y 72 para el viaje a Amsterdam...llegaremos.
