¿Por qué no escribes mucho de ti últimamente?
Creo que he alcanzado uno de esos valles de inercia que tanto han retrasado mi vida. Me siento aburrido, sin mucho rumbo. No me veo con ganas de mucho, salvo de ayudar a SAVE con su sitio en castellano. Me intriga lo que va a pasar no sólo con el sitio y la organización, sino con todo el tema gay en Miami.
¿El peor pecado de esta semana?
Parar en Mario's, un cercano restaurante italiano que hace unos panes de ajo que son absolutamente celestiales.
¿Cualquier otro pecado?
Aunque me sobran las ganas de confesarme hoy, llevo mucho tiempo siendo un chico bueno.
¿Revindicación semanal?
Personal, ninguna, salvo los laudes de la gente de SAVE sobre el sitio. Y la confirmación del viaje a Amsterdam en enero. Sorpresa al enterarme que Felipe se graduó de Ciencias Sociales en Flagler College hace casi cinco meses. Me alegro por él, por fin pudo hacer lo que soñaba. Además, Flagler College es precioso.
¿La familia?
Bien, gracias. No me entero mucho de la vida de Marta, y mi madre lleva tres semanas decidida a vender su piso, todo un récord. Eric estuvo malo, pero ha sacado por ahora muy buenas notas. Además, el sábado pasado se ganó solito 240 dólares vendiendo refrescos en un partido. Josh está muy metido en el teatro, muy metido en el máster, muy metido en su trabajo. Con poco tiempo. No sé si este funk es representativo de nuestra relación actual, aunque lo dudo... La modorra general suele invadir todos los estamentos de mi vida, no al revés.
¿Y el gimansio?
No comment.
Por último, el trabajo...
Es verdad, por último. Estoy aburrido, desalicentado, en una especie de jaula dorada. No quiero estar aquí haciendo esto,que en realidad es casi nada. Hace un par de semanas tenía unas ganas enormes de trabajar, de escribir, de producir. Hoy, me aburro solemnemente.
