Después del trabajo, voy a SAVE a comunicar a los partidarios que la organización apoya a McBride. Me toca la lista con los apellidos «García», y en ciertas partes me resulta desagradable (el proselitismo con desconocidos es ajeno a mi persona).
Esta llamada me descojona:-Sí, ¿fulanito?
-Sí.
-Hola, le llamamos de tal para que vote por McBride.
-¿Y el tipo es bonito?
-Hombre, pues muy bonito no es.
-Bueno, figúrate, ya por la noche, cuando me haga una paja, que por lo menos se vea bien...
Hoy me ha llamado Eva de Project YES para que tome un curso del fin de semana. Me apunto. Voy a ser un observador de la campaña de McBride todo el martes en un colegio electoral. Me apunto. Ya descansaré la semana que viene.
