Bueno, pues las elecciones acaban siendo, como las pasadas de 2000: un desastre. Mucha gente se queda sin votar, la emisora La Poderosa (670 AM) empieza su campaña para anularlas. Como vórtice, la famosa pregunta 14, que planteaba revocar las leyes de antidiscriminación gay. Hemos ganado por los pelos, y recojo en otro sitio las numerosas anécdotas, algunas horrorosas, de los casi 500 voluntarios (muchos se rajaron el día de las elecciones) que estuvimos al pie del cañón. Hay una anécdota que me hace llorar: En el precinto 3, predominantemente de la tercera edad y judío, tuve una experiencia muy emotiva. Cuando se acercaba un señor mayor, le di una tarjeta de Votar NO y le dije: «Por favor, diga NO a la discriminación». En ese momento, se remangó la camisa, y señaló a un tatuaje de prisionero de campo de concentración nazi en su brazo. Me dijo: «Por supuesto que lo haré».
Creo que representa muy bien lo que quisimos hacer.
Increíblemente, no se han certificado las elecciones todavía debido a las numerosas irregularidades. Quedan algunos votos por correo flotando por ahí, y la oposición (léase la Coalición Cristiana y sus secuaces) está sacando un gajo muy grande a esto.
