Cuaderno de viaje. Sólo a mí se me ocurre aceptar tres entrevistas laborales en tres ciudades distintas, a lo largo de 11 días. Entre ellas, meto a mis vacaciones.
Si algo he aprendido en este viaje (aparte de que por mucho que hable tu currículum, no se debe ir a una entrevista de empleo en vaqueros y zapatillas de tenis) es que me debo ir de Miami. Me he conducido casi 5000 kilómetros, y he visto tanto que me doy cuenta de lo amuermado que estoy. Me recorro lagos, trepo hasta glaciares, subo montañas. Me doy gusto.
No sé si Seattle sería la ciudad ideal, y no sé si se cumplirá. Hay muchas variables todavía, y creo que llevo tres años diciendo que me voy y no me voy.
Me he puesto en comunicación con CJ, que trabajaba en la oficina de Esparteros de mi padre, y firmó un mensaje en el libro de visitas.
Le comento que una de mis fantasías/lamentaciones de mi vida es haber desarmarizarme, como él dice, mucho antes. Haberme enfrentado a las realidades en su momento y postergarlas en un dulce letargo. Hubiera disfrutado 7 años de mi vida, en lugar de perderlos.
También, ese período de mi vida fue negro. Verdaderamente un sótano de mi existencia, y si no hubiera sido por seres queridos, comenzando por mi madre, no estaría aquí contando esto.
