Voy a ver, empujado por la tradición, Episodio II: ataque de los clones. No es tan aburrida como la primera película, pero tiene casi las mismas fórmulas. La actuación es atroz, la narrativa inexistente, y la única razón por la cual triunfará en la recaudación será por la nostalgia.
El domingo vamos a ver Insomnia, la versión hollywoodense del filme de Erik Skjoldbjærg.
No entro a verlo con muchas expectativas, total, tiene a dos personas famosas por su sobreactuación, por pasarse en pantalla por el mero hecho de pasarse: Robin Williams y Al Pacino.
Sin embargo, Insomnia resulta una delicia (y no porque sea primorosa; todo lo contrario). Williams y Pacino están comedidos, Hillary Swank está regularcilla y el tono se lo lleva el director Christopher Nolan.
La fotografía es espectacular, y aunque hay cosas que están traídas por los pelos, por lo demás todo encaja muy bien.
También llevo a mi madre a ver El hijo de la novia. No sé si tiene mucho impacto en ella, aunque dice que le encanta. Al verla por segunda vez, le veo las costuras un poquito más, pero es una película sólida, acaba siendo deprimente y desternillante a la vez, y pocas lo logran sin forzar mucho el tema.
