«Windows XP es el sistema operativo idóneo para entretenimiento y uso doméstico, y le ayudará a sacar el máximo partido de su ordenador y de Internet», reza un anuncio de Microsoft.
Windows XP es una mierda. Windows 98 era una soberana mierda. Windows ME significaba «Mierda Exquisita». El ordenador me falla una vez más. No sé cuáles son los problemas. Puede ser memoria, puede ser una tarjeta de vídeo AGP. Puede ser que algunos ficheros temporales decidieron, pese a su nombre, permanecer. Pero sigue siendo una mierda. Desde que empecé con Windows 98 ese mismo año, he tenido que reformatear mis diferentes discos duros por lo menos, y sin exagerar, 15 veces.
W98 era sin duda el peor. Su registro era más inestable que un marinero en una taberna de puerto. Me daba problemas, religiosamente, todos los meses.
Entoces salió Windows ME en el 2000. Era mejor, pero no mucho. Por lo menos, si algo pasaba, se reinstalaba y se acabó. Entonces empezaron a sonar las trompetas divinas con la llegada de XP. Iba a ser la leche. Iba a ser la hostia. La Biblia en verso. En resumidas cuentas, provocaría que cualquier usuario de origen español que se precie utilizara al menos diez blasfemias para alabarlo. Yo caí en la trampa.
Devoré artículos sobre el lanzamiento, y como buen consumidor obtuve mi copia pirateada a finales del año pasado. Creía que iba a ser la panacea de la informática, la recompensa al sufrimiento de tantos años con un sistema subestándar Ja. Primero fueron los drivers de compatibilidad.
Quizá funcionarán los de Windows 2000, quizá no. Si el fabricante no ha publicado los drivers, a joderse. Me dejó de funcionar el escáner. Luego, el sistema, mientras iba cargando programas, se iba ralentizando un poco. Nadie diría que tenía un AMD de 1,3 GHz, ni 512 MB de RAM.
Pero no marchó mal durante una buena época.
Este fin de semana, quizá a raíz de bajar unos ficheros gigantes, la lucecita roja del ordenador se enciende. Todos los programas se vuelven lentos. Pregunto en los tablones. No hay solución por ahora, pues las líneas de «soporte» siempre parten de la base de que el usuario ha metido la pata.
Cambio la tarjeta de vídeo. Nada. Por un momento, al borrar todos los ficheros temporales, funciona. Todo va más o menos rápido. Después, el freno. Tardo 10 minutos en abrir Dreamweaver. Pulso una tecla y el programa se abre, lentísimo, a los 20 minutos. Total, a copiar todo en CD y a reformatear todo. En eso empecé esta mañana y sospecho que me va a llevar gran parte de la tarde. Grrrrr.
