Día XVII en el gimnasio. Antes de ayer fue el primero que me salté. Hay que reposar. Es mucha paliza, sobre todo si no te quieres estancar en el mismo peso.
He leído una teoría que es que si puedes hacer 10 repeticiones en una serie, entonces hay que pasar al siguiente nivel, donde sólo puedas hace 6. Y así subir poquito a poco.
Me preocupa no que me esté obsesionando, que como todas mis obsesiones suelen ser muy pasajeras, sino la facilidad con la que se puede dejar. Ayer casi no fui, y hoy salí de casa a última hora y no pude hacer mucho.
Tengo mucha fuerza en las piernas, pero poquísima en los brazos. De cualquier manera, ya he hecho avances. Empecé el press de los hombros con 30 lb. Y ahora estoy en 75.
Puedo entender que la gente se obstine en esto. Es adictivo en cierta manera, pues mezcla el masoquismo con la vanidad (casi como este web).
Ayer, nuestro elocuente presidente, hablando muy seguramente de forma extemporánea, dijo que "Japón se tiene que concentrar en la devaluación". Bajada del yen en los mercados cambiarios en consecuencia. La Casa Blanca sale con una aclaración: el presidente quiso decir "deflación". Subida del yen.
En nuestra patria chica de Miami, el alcalde (que daba pruebas de cordura en las elecciones) cometió el error de invitar al ínclito Mike Tyson para celebrar su pelea de pesos pesados con Lenox Lewis.
Furia inmediata en la comunidad cubana de Miami.
¿Será porque Tyson es un violador convicto?
¿Será porque Tyson no ha ganado una pelea en casi 10 años?
¿Será porque nuestras orejas peligran?
¿Será porque como dice el locutor Neil Rogers, ya tenemos suficiente con un deportista criminal como O.J. Simpson viviendo aquí?
No, es porque Tyson ha viajado a Cuba y tiene un tatuaje de don Ernesto "Ché" Guevara en su panza.
Es de imaginar lo que diría el presentador antes de la pelea: "En esta esquina, con pantalón rojo (por supuesto) y un tatuaje del Ché en la tripa, Mike Tyson. En la otra esquina, con sus dos orejas intactas por ahora, Lennox Lewis".
Entonces, la comunidad vocal se vuelca en contra de su hijo predilecto y le saca en cara sus pecados. Pero sólo por eso. "Nos ponemos así porque nos han herido", afirman.
Comprendo perfectamente el sufrimiento del pueblo cubano. Fidel Castro es un dictador y Cuba es un estado policial, de eso no me cabe duda. ¿Pero por qué tenemos que tratar así a los que discrepen? La gloria de una sociedad pluralista es el intercambio de ideas, y a largo plazo, disentir. A eso se le llama libertad.
¿Que fulanito viene a cantar a Miami y luego vuelve a Cuba? Que venga, que respire la libertad absoluta. El que quiera boicotear el recital o manifestarse pacíficamente, que lo haga. Y Santas Pascuas.
Me paso casi todo el sábado con Eric. Quiere irse a un campamento de baloncesto en verano, y tiene ideas para recaudar fondos, pues parte de la base de que nadie le va a ayudar.
Como dice Josh, con un poco de aliciente y motivación, sería un gran estudiante.
¿Pero quién se la dará? Yo no sirvo, de eso no me queda duda. Mi madre tampoco.
Hablo con mi amigo Alejandro, de Barcelona. Todo está mejor en su familia, y se lo merece, creo que es la persona más buena que he conocido en mi vida.
Le cuento lo último de mi vida y familia, y se sorprende por la insistencia de arrimarnos al culebrón. "Deberías escribir un libro de memorias". Y lo que no sabes, colega, y lo que no te imaginas.
Mi primo Nano me envía un mail acusativo, diciéndome que vomito sobre nuestro apellido.
Se refiere a la página de Guerritas. Me quedo helado.
No me molesta mucho lo que dice, que me parece errado, sino cómo lo dice.
No sé, quizá como editor tengo la precaución de no adivinar intenciones en los escritos y partir siempre de la base, mientras lo contrario no sea patente, de que todo se hizo con buena fe. Procuro no herir sensibilidades porque las mías son muy fáciles de herir.
Todo esto puede resultar muy antiséptico y hasta estéril, pero si me dan a elegir lo prefiero a destrozar por destrozar.
¿Me siento orgulloso de mi apellido? Pues hombre, no mucho, aunque creo que no me lo he planteado lo suficiente. Pero me parece una forma más de colectivizar.
Mi padre tenía una finca urbana (o sea, un edificio) muy conflictivo en la calle del Barquillo, en Madrid. La última planta era una pensión (creo que se llamaba Asturias, no me acuerdo muy bien), regentada por una contenciosa asturiana llamada Remedios.
Como diría mi padre, "ella y sus dos hijos maricas son espantosos".
Total, que un día de 1988 fui a cobrar el alquiler, y "la Remedios" me dijo nada más verme:
"¡Tú eres hijo del Guerra!"
El espanto me hizo aguzar el ingenio:
"Señora, ¿usted cree que el hijo del Guerra se dedicaría a cobrar el alquiler de sus inquilinos?"
La lógica la desarmó.
Además, tal como me lo dijo Marta una vez, tenemos un concepto de familia muy diferente al del resto de nuestro clan, en cuyo regazo todavía nos maravillamos de estar, yo sobre todo, pese a nuestros pecados.
Soy excesivamente independiente en ese respecto, y por ende frío, distante. Lo que muchos achacan al desprecio o falta de interés es sencillamente costumbre.
Quizá por eso me revienta que nadie se meta en mi vida y empiece a juzgarme al tuntún.
Por último, una madre en California quiere la patria potestad sobre sus hijos en Alabama, ya que según ella, su ex marido los abusa.
Un detalle: la madre vive con su pareja del mismo sexo.
El Supremo de Alabama deniega unánimemente la petición, y su magistrado principal, Roy Moore, apostilla:
"La homosexualidad es aborrecible, inmoral, detestable, un crimen contra natura, y una violación contra las leyes de la naturaleza."
Esto no lo dice un troglodita extremista, sino la principal autoridad judicial en un estado de más de cuatro millones de habitantes. Independientemente de que sea infantil y redundante al hablar, tiene sus ideas muy claras.
Quizá por esto saco a relucir "el tema gay", que parece ser, según mis 2000 lectores semanales, lo más resaltado de mi web.
Conste que no llevo la militancia en un puño, que creo que mi homosexualidad es un rasgo más mío, como mi interés por Santo Domingo o la geografía. Que mucha gente en mis lugares de trabajo se han quedado de piedra al enterarse, si es que se han enterado, pues mi vida particular es eso, mi vida particular.
Pero espero que se entienda un poco la lucha. Yo no digo que todos los homosexuales seamos ángeles caídos del cielo, sino que somos seres humanos. El día en que ser gay llame la misma atención que ser zurdo, entonces hablaremos. Hay zurdos buenos, y zurdos malos. Pero meterles a todos en el mismo saco es deleznable.
