Regreso del viaje muy cansado, casi planteándome si voy a trabajar mañana.
Pero me lo he pasado tan bien, han sido situaciones tan irrepetibles y sencillamente preciosas que relacionaré en otra página del web, algún día. Creo que las fotos estarán listas el jueves.
Para mí, ha sido una colección de momentos mágicos.
1. Fuentes del Hotel Bellagio, Las Vegas. Aunque iba con muchos prejuicios sobre la ciudad, el espectáculo de música (Primavera apalache, de Copland) y agua en el lago artificial fue especial.
2. Alba en las montañas de Utah. Era la primera mañana del viaje por carretera, y la suerte, la ilusión y la Pastoral de Beethoven me hicieron saltar las lágrimas. De postre, el cañón de Colob, en el Parque Nacional de Zion.
3. Parque Nacional de Zion, zona sur. No me esperaba mucho de esta reserva natural, pero las vistas y las formaciones rocosas son sobrecogedoras. Todo sublime al final.
4. Amanecer en Arizona. La carretera que lleva hacia el río Colorado desde Utah, la 89A, es una mezcla de desiertos, bosques nevados y cañones impresionantes. Y un curioso puente, el Navajo, sobre el Colorado. No se adivina que a pocos kilómetros de ahí comienza el cataclismo del Gran Cañón.
5. Parque Nacional de Yosemite. Sublime. Me faltan palabras para describirlo, pero ha sido mi favorito (más que el Gran Cañón) en este viaje.
6. Anochecer y amanecer desde la parte norte del Golden Gate, en San Francisco. La ciudad californiana es demasiado. Pero me quedé prendido del puente.
7. Pacific Coast Highway, entre Carmel y San Simeón. Todas las leyendas sobre esta famosa carretera se quedan cortas. Cuando parecía que los acantilados y las panorámicas de mar con montaña no podían ser superadas, mejoraban a la vuelta de cada curva. Mi parte favorita del viaje.
8. Amanecer entre Santa Bárbara y Los Ángeles, Pacific Coast Highway. La carretera no es tan impresionante como en su tramo norte, pero salí tempranísimo de Santa Bárbara y pude adivinar al sol entre las montañas, hasta su salida cerca de Malibu. Y acompañado por el concierto para violín de Beethoven.
Conclusiones:
Me gusta viajar por carretera, me gusta ira a sitios en los que nunca he estado. Espero que no pasen cuatro años para volver a realizar el siguiente.
Quiero irme a vivir a California. Ya sé que es una redundancia, y todo lo demás, pero ahora entiendo por qué es el estado más poblado.
Tras 3.000 millas de viaje (casi 5.000 kilómetros) en siete días (estuve inerte tres), estoy cansado, pero he vuelto con una perspectiva diferente.
