¡Me voy de vacaciones! Todo empezó hace más de tres años. Javi y Alain se pusieron a hablar de Las Vegas, y de sus geniales espectáculos sobre la serie Star Trek, de la que son adictos.
Josh se entusiasmó, pero a mí la verdad es que esa ciudad me parece la cúspide de la artificialidad consumista. Total, así se quedaron las cosas hasta hace dos meses. Entonces Josh decidió celebrar su cumpleaños en Las Vegas. Como el año pasado lo celebró en Nueva York y no pude ir, no me quedó más remedio que ir a este.
Pero como me dio carta blanca para ir a otros sitios, empecé a planificar salidas a otros lugares. Resultado, he acabado extendiendo el viaje, y me lo voy a pasar de maravilla.
Salimos mañana sábado, con escala en Chicago. Llegaremos al hotel Luxor, que es una copia barata de una pirámide egipcia (suspiro). El domingo por la mañana, salgo hacia los parques nacionales de Bryce Canyon y de Zion, y me quedaré cerca del Colorado, en Arizona.
Al día siguiente, el lunes, iré al Gran Cañón del Colorado, y pernoctaré en el mismo parque. El martes, de vuelta a Las Vegas con desvío por Sedona. El miércoles es el cumpleaños de Josh, y quiere hacer varias cosas. El jueves dejaré a Josh, Alain y Javi en el aeropuerto, y salgo rumbo a la cosa californiana. Pasaré la noche cerca de Santa Bárbara. El viernes recorreré la costa del Pacífico californiano hasta San Francisco, donde me quedaré. Al día siguiente regreso rápido por Yosemite y Sequoya, ambos parques nacionales.
De vuelta a Las Vegas el lunes, vuelo a Miami a las 12:55.
He preparado un sinfín de música para el viaje, pero creo que los temas que mejor van a expresarlo son:
-Gone Fishin', Louis Armstrong y Bing Crosby.
- O Tremzinho Do Caipira, de las Bachianas Brasileiras.
- I Want to Break Free, Queen
- Jackson, de Johnny Cash.
Me hace muchísima ilusión, y no me importa mucho ir solo. Me he dado cuenta que los mejores viajes son a veces los más egoístas. A Josh no le gusta mucho la naturaleza, y suficiente penitencia es quedarme tres noches en Las Vegas. Conduciré mucho, pero tampoco me preocupa.
Me hace falta un escape, y esta es la ocasión. Desde hace algunas semanas tengo el presentimiento de que iba a tener un accidente, y ocurre hoy, precisamente el día anterior al viaje.
Una señora se me cruza, sin cederme el paso y sin parar en el Stop. Milagrosamente, no nos pasa nada, y sólo se rasguña las defensas de mi coche.
Ayer, una pelota de golf furtiva del Club de Campo del Doral chocó en la 87 Avenida, al lado del campo, contra mi parabrisas. Malos conductores, peores golfistas. La historia de Miami.
