No creía que el día de mi boda iba a tener tiempo o ganas de escribir, pero tampoco sabía que me iba a atacar el insomnio como producto de los nervios.
Me acosté de forma muy sana a las 11 de la noche, pero tras muchas vueltas, me es imposible dormir.
Estamos aquí con Josh, su hermano y John, el copadrino de Josh, y creo que no hay forma de que durmamos por ahora. Quizá en una hora o así me asaltará el sueño de tal manera que me sea imposible quedarme despierto.
Para colmo, he esperado hasta el último momento posible para imprimir el programa en español y la mierda de Microsoft Publisher no puede.
Estoy casi como un niño pequeño que quiere superar el sueño pero a la vez no puede evitar caer en sus redes.
A eso de las 3:30 vuelvo a la cama, y creo que no pego ojo. Me levanto por fin a las 7:30. Me voy al barbero a las 8:30 y ya estoy casi listo. En apenas dos horas tomaré el paso más importante de mi vida, por lo menos hasta ahora.
Estoy nervioso y ansioso, pero ya sé que todo esto acaba pronto.
