Empiezo hoy con tres apuntes de antihomosexualidad (la mal llamada "homofobia")
Primero, pongo a Chayanne, que decidió utilizar la canción de Víctor Manuel San Martín, «Quién puso más», sobre el ocaso de una pareja formada por dos hombres.
Esta es la versión original de Víctor Manuel:
Dos hombres solos y la gente alrededor
Son treinta otoños contra el dedo acusador.
Y esta es la de Chayanne:
Ellos solos y la gente alrededor
Son treinta otoños contra el dedo acusador
Ligera diferencia. Elmer, si vas a usar una canción que tiene más de 20 años de vida, ten los güevos de no cambiarla.
Otra cosita. Las reglas del canal #dominicanos de IRC, expresan que: «No gays ni lesbianas en el canal, entran muchos menores al canal y no queremos darle ese ejemplo». Viva la tolerancia en el país que se proclama cuna de los derechos humanos.
Por último, el inefable Tom Cruise, que se ha dedicado a demandar a troche y moche a cualquiera que diga que tiene pruebas de que él es gay.
Puesto el granito de arena activista, ya puedo relatar el aburrido acontecer de mi vida.
Anoche, minibronca con Josh, que está cansado de todos los preparativos de la boda. Su amigo, Miche, que iba a ser el über-padrino de la ceremonia, le anuncia que el padre de su pareja se tiene que operar de urgencia, y que por lo tanto no puede venir. Agotado de todos los vaivenes laborales y económicos, me dice que lo de Miche "es la guinda en el pastel".
(Bueno, obviamente no dice eso, sino que es mi traducción de «the icing on the cake»).
Le contesto que no es para tanto, y me responde mal.
Como apenas tenemos peleas, surgen por verdaderas tonterías, y me sientan mal, porque estamos en tierra ignota y no sabemos cómo llevar el desagrado. Si peleáramos más...
Mientras, el sábado faltarán cinco semanas justas para la bendita ceremonia. Que venga ya...
Hoy me toca ir al médico, mi primer chequeo en bastante tiempo. Muy buenas noticias, los triglicerios, que los tenía en 377 el año pasado, han bajado a 188. Y he adelgazado 34 libras desde ese entonces.
Iba a esforzarme para adelgazar más, pero al menos que sea algo drástico, he llegado a una figura que verdaderamente no importa si peso 10 kilos más o menos (digo, claro que importa, pero no para adelgazar por fines estéticos).
Cuando Josh se fue a Dallas, empecé a engordar mucho, debido al estrés y la soledad. Ya no había impedimento para consumir una libra (454 g.) de pasta, con salsa de tomate, mantequilla y queso rallado. Ni para pedir una pizza y zampármela enterita. Desde su regreso, he adelgazado bastante.
En las noticias, es titular el triunfo electoral del partido laborista inglés. Ay, si Ramsay MacDonald levantara cabeza y viera a estos "laboristas". La izquierda ha ido perdiendo su discurso, siendo reemplazada por un centrismo tibio, comprado a medias por los intereses financieros.
El mundo se ha convertido en el coto de multinacionales, que buscan destruir barreras gubernamentales, y no sólo arancelarias. Los republicanos, por ejemplo, se proponen, semisecretamente, desmantelar el gobierno central. No lo hacen en aras de un gobierno eficaz o localizado, sencillamente desean sustituir el gobierno por un control empresarial.
Cuando las cosas vayan mal, y debido a los ciclos históricos creo que marcharán mal pronto, vamos a ver qué gobierno débil es capaz de afrontar la vorágine social y económica.
Algún día, cuando estemos todos mendigando por las esquinas, recordaremos las bondades izquierdistas. Y con esto que no se me tilde de comunista, pues los gobiernos "comunistas" más prominentes del momento, China y Cuba, se han convertido en copias baratas de dictaduras ansiosas de ganar divisas y mantenerse en el poder a toda costa, incluyendo graves diferencias sociales.
Quizá la historia, cuando refleje estos tiempos, los tildará como los del Caballo de Troya, donde todos fingen ser más izquierdistas de lo que son. Los ejemplos abundan: Felipe González (un folleto electoral del PSOE en 1979 contemplaba nacionalizar la banca. ¡Ja!), Bill Clinton, Tony Blair y el presidente dominicano Hipólito Mejía, cuyo partido pertenece a la Internacional Socialista, pero que parece contemporáneo de "Hug, el troglodita".
Mientras, auténticos cavernícolas como Bush y Cheney se arroparon de moderados para engañar al público norteamericano. Aún así, perdieron por 539.000 votos, pero gracias al golpe de estado judicial, adquirieron el poder.
