Mi cumpleaños. Sería triste decir que ha sido un día más, y no lo voy a decir. Sí creo que debido al vertiginoso paso del tiempo, ya se van fundiendo, y los más amargos quedan atrás. Este ha sido uno de los más felices, aunque creo que no estoy plenamente consciente de ello. He comido como un cerdo estos días, y he engordado un kilito. Ya las quimeras de estar más delgado en la boda se disipan, aunque puedo seguir adelgazando.
La boda. Tengo cierta tendencia a la exageración. En realidad, no me ha resultado muy pesada. Los detalles de las flores y de quién va a desfilar cuándo me dan alergia, pero ya están resueltos. ¡Quedan 9 días! Por cierto, lleva lloviendo 10 días seguidos, y el pronóstico para el 7 es de tormentas. Y eso que tendremos que andar casi 600 metros entre el hotel y la iglesia. Josh ya está quemado, pero a veces creo que se ahoga en un vaso de agua. El sábado compramos la tarta, que va a estar riquísima. Sin gota de nata, y con tres sabores: Avellana, zanahoria y fresa, cubierta de fondant y flores pasteleras. Muy maricona, pero rica.
Política. Palabras del dirigente que se ganó mi voto el lunes: «Señores de la derecha: Siempre han ido ustedes por detrás de la sociedad española. Tardaron años en aceptar el divorcio y el aborto; y ahora no podemos esperar otros veinte años para que ustedes acepten las uniones de hecho y las nuevas formas de convivencia que no pueden suponer discriminación para los homosexuales. La diversidad es riqueza. Promuévanla con una visión laica de la vida y de la sociedad». (Si las hubiera dicho Felipe [González], le hubiera seguido odiando igual).
Fallece Jack Lemmon. Quiero ver Glenngarry Glenn Ross de nuevo, es su mejor obra tardía, y con un elenco especial: Al Pacino (que se logra contener de alguna manera y no sobreactúa), un joven Kevin Spacey, Ed Harris y el guión maestro de David Mamet.
El site del censo de 2000 me ha llevado gran parte de mi tiempo. Lo peor es que los buscadores todavía no lo registran. Eso es como el que recoge fruta. Si no pasa el camión a recogerla, no sirve de nada.
Roberto: Mi querido primo me increpa a escribir. A Nicolai, a él, en este diario... Menos mal que no me tomo las cosas en serio. Creo que parezco mucho más tenso y estresado por el asunto nupcial de lo que parece. No es para tanto, la verdad. La sang froid quebecois me sale.
