Ayer pasamos una velada muy divertida en casa de Alain y Javier, disfrutando con varios amigos. Creía que no iba a ir, pero Josh me convenció, y me alegro.
Me alegro también de tener a Josh. Esto parecerá obvio, pero no lo agradezco ni me lo reconozco a mí mismo como debiera. El amor es misterioso, y a veces no sé explicarme por qué me quiere, por qué me aguanta. Pero ahí está, y doy gracias a Dios.
En el trabajo las cosas se han estabilizado después de los despidos sorpresa. No me ha hecho mucha gracia, pero perpetúa mi idea de que hay que ser fiel a uno primero y después a la empresa. He tenido cuatro trabajos diferentes en menos de 23 meses. Y dado lo estable que me considero, me parece un horror. Pero aprendes a no tener lealtad excesiva.
Ya que estoy aquí, debo revelar un secretito: hace dos semanas me compré el coche ilusión de mi vida. Un Mitsubishi Eclipse Spyder, descapotable, rojo. Económicamente es una locura, pero tuve un momento digno de Anne Raynd, y decidí comprarlo.
El ermitaño en mí se arrepiente, pero por lo general no dejo que el pesimismo se apodere de mi persona. Ayer por la mañana fuimos a ver fachadas de casas del barrio de Biscayne Park, y con los árboles, el sol, la Eroica de Beethoven y la mano de Josh, era una delicia. Lo disfruté de veras.
Estoy trabajando en una nueva novela (no digo nueva porque ya tenga alguna publicada; me refiero a los cadáveres inconclusos que he dejado tirados a lo largo del camino), y me resulta increíblemente difícil. Sé lo que voy a decir, y sé cómo lo quiero contar. Pero debido a que todo lo digo con prisa y economía, he escrito nada más el primer capítulo. Mi «secreto» ha sido volver varias veces para vestir las ideas, a dar más palabras, información, fondo.
Me cuesta muchísimo. El periodismo me ha marcado para siempre. ¿Para qué escribir 100 palabras si se puede decir con 35, dentro de una fatídica pulgada de texto.
También, mi forma de escribir es representativa de mi persona, todo tiene que ser deprisa, con mucha ansiedad. No lo disfruto y me lo quiero quitar de enmedio.
