Me siento como el personaje de Kevin Spacey, en American Beauty, cuando tras una larga carrera en el sector de publicidad, va a una hamburguesería a pedir trabajo, exigiendo la menor responsabilidad posible.
Nunca había hecho una gestión de proyecto, que es una especie de rompecabezas con figuras a veces diminutas. Ayer me miré al espejo y no sólo eran aparentes mis canas, sino además unas incipientes patas de gallo. ¿Adónde se ha ido el tiempo?
Claro, todo esto se empeora cuando cada piececita del proyecto tiene la capacidad de fallar y crear una minicrisis; entonces hay que dejar todo lo demás y concentrarse en el fragmento averiado. Esto crea mucho estrés, como ayer con el maldito chat.
Solange, mi jefa, es buena. Reconozco que es más inteligente y trabajadora que yo, y en el fondo, mejor gestora, pues sabe presionar mucho a la gente. Mientras, yo soy demasiado flojo y no me gusta presionar demasiado.
Sí, sig, Heil, Sol. Pero el problema es que se pasa 60-70 horas en la oficina, y yo no estoy para eso. De hecho, estoy trabajando una media de 50 horas semanales, y no quiero. Tengo ganas de evadirme, de irme a un lugar apacible, donde trabaje en una hamburguesería y me olvide de los problemas cotidianos de la vida.
Esto a Josh le parece una abominación, pues como buen Capricornio no entiende no sólo la falta de ambición, sino las ganas de inmovilismo.
Por temas de trabajo y personales, por el eterno desfile de cuatro empleos diferentes en menos de 18 meses, por el asunto de Dallas, me he vuelto menos espiritual. Esto tiene que ver también con que Josh se arrime más al catolicismo, él que era un semidruida.
¿Qué magnetismo tiene el catolicismo? Es su liturgia, su amplitud, que verdaderamente, salvo la frase «los misterios del Señor», todo lo demás está respaldado. Es el seguro a todo riesgo de las religiones.
La liturgia, el rito, es bonito, pero tiene esa capacidad aleatoria de inspirar o aburrir. Y esa obligación autómata de ir a misa los domingos, quieras o no, salga como salga.
Tras hacer mi paginita de hermenéutica, tengo tantas dudas intelectuales acerca del cristianismo que no sé qué decir. Intuitivamente, me digo que Jesucristo existió como figura del universalismo helénico, aunque su historia esté relatada como los Siete samuráis.
Pero si me pongo a analizar...
Otro día hablaré de la muerte y del más allá.
En fin, toda una empanada mental.
