Tener un web al que aprecias es casi, lo repito, como tener un niño tonto. Con la salvedad de que los niños te devuelven el cariño. Este site no te devuelve nada.
Quizás por eso me pregunto por qué lo hago, porque tanta elaboración para una persona que no es ni noticiosa ni importante. Creo que no es por vanidad, al menos que sea por una vanidad muy rara que sólo afecte el mundo de Internet. Tampoco es por soberbia, pues me falta.
Lo llevo pensando varios días y la única respuesta que me complace es la de siempre: deseos de informar y de expresar, los mismos que he tenido toda mi vida, heredados de mi padre. Cronista nato, en otras palabras.
Desde su incepción en abril de 1997, este site me ha costado un huevo en lo más valioso que tengo: mi tiempo y esfuerzo. Gracias a él aprendí a manejar HTML, y después Photoshop, Flash, Javascript y ahora el endiablado Fireworks. En cierto modo me hace ilusión aprender, o por lo menos saber que todavía me queda la capacidad. Dudo que utilice mis conocimientos en otras áreas, pues no me interesa (Flash, por ejemplo, requiere un detalle insoportable para mí).
La única persona que ha visto este nuevo site a fondo es Eliseo, y sus palabras de alabanza me han abrumado, pues este site no es tan bueno, la verdad. Creo que es personal y directo como pocos, que he plasmado en estas páginas mis angustias y sentimientos. Pero no sé si esto lo califica como bueno.
Bueno, para mantener una apariencia de diario, ayer Josh me preparó una cena fastuosa en casa. Platos franceses, deliciosos (salvo por un créme brulée de blueberry que mejor ni comentar). Después una noche de amor, nada mal para una pareja que lleva junta seis años.
Josh se ha ido a Dallas hoy y vuelve el domingo, me quedo solo, lo cual me permite tiempo para terminar este maldito sitio de una vez por todas.
Pero no sé si lo voy a terminar a mis anchas, pues siempre me acuerdo de secciones que no he terminado y tengo a medio hacer, como las referencias antihomosexuales de la biblia, o la página de cine.
Lo que sí ha logrado Eliseo, una vez más, es animarme y creo que ya estará presentable en un par de días más.
Por ahora no he caído en mi peor vicio, la falta de constancia. Pero quién sabe, Dios me ha sonreído hasta ahora en mi vida, y con un poquito de ayuda más, termino mi Sagrada Familia (es, verdaderamente, un decir).
En el trabajo sigo como un zombie a veces, ya empezamos a engrasar engranajes y me asusto. Por un lado odio irme a Univisión, tan lejos en un lugar tan ihnóspito y antiséptico como el Koger Center. Además, me recuerda a mi padre, que tenía una preciosa casa cerca y la vendió por casi nada.
