Quién habría de decir que me esperaba 24 horas tan intensas. Ayer al mediodía me llama un tal Omar, de parte de la revista Mira!, que es propiedad del National Enquirer. Desconfío, porque el NE está a mitad camino de Semana y El caso.
«No va a ser amarillista, como el NE», promete Omar. Total, que me dejo seducir y me dice que el editor en jefe, un americano llamado Roger Toll, me va a llamar para concertar entrevista. Al poco, Toll me llama y quedamos para las 7:30 en el Hotel Omni Colonnade de Coral Gables.
Aprovecho para cortarme el pelo y darme un garbeo por el precioso hotel, que tiene un enorme vestíbulo con una fuente en el medio. Me da buenísima espina la presencia del agua y una vocecita logra atravesar el desfiladero que cruza mi inseguridad para decirme: «El trabajo es tuyo».
Aunque llega un poco tarde, empezamos a hablar e inmediatamente tenemos un feeling, algo intangible que crea muy buena química (antes de que el lector se asga de pensamientos aviesos, he de decir que el señor me lleva muchos años y no es mi tipo en absoluto).
Vamos a un restaurante cubano a comer y me cuenta su fascinante historia. Se expatrió a Europa durante la guerra de Vietnam y empezó a escribir en Londres y París. Después se fue a India a dirigir periódicos y revistas por casi una década. También ha vivido unos años en México y varios meses en Sevilla y Madrid. Me quedo boquiabierto, fascinado.
Me pregunta que si Omar tiene copia de mis artículos y le digo que no, que no me he traído ni el currículum. En ese momento me acuerdo de que tengo una caja entera en el coche llena de recortes. Y el coche está en la puerta del restaurante... Salimos después de comer y a la luz de la farola, le empiezo a dar carpetas y carpetas de artículos. Hasta él se cansa y me dice, a mitad bultos, que ya está bien.
«Esta es la entrevista menos ortodoxa que he tenido en mi vida», le digo mientras le paso carpetas de notas.
Conduciendo a casa me doy cuenta de que quiero trabajar con esta fascinante persona, representa todo lo bonito y aventurero del periodismo, lejos de las teorías. Me propongo aceptar su propuesta, de hacérmela. Como soy una persona muy lógica a veces, me recuerdo que todavía no me ha propuesto nada.
Cuando hablo con Josh me dice que hacía meses que no me veía tan contento. Es gracioso, no hay oferta sobre la mesa, pero estoy seguro de que el trabajo es mío. A eso de las 3 p.m. me llama Roger y me ofrece el puesto de Editor de Música de Mira! Me pagará un poquito menos, pero vale la pena con creces.
Se lo explico a Will, el jefe mayor, y lo entiende (no le queda mucho remedio). Hablo con Eliseo Cardona, y me dice que tanto él como Juan Carlos Pérez, ambos ábiles periodistas, no llegaron a ninguna parte con Roger. ¡Wow!!
Me recuerda a la escena de la película Broadcast News, cuando el personaje de William Hurt pregunta, «¿Qué pasa cuando tu vida real excede tus expectativas más extraordinarias?»
Josh me recuerda que no puedo andar de trabajo en trabajo ahora, comentario tácito sobre la imposibilidad de irme a Dallas o a cualquier otra parte.
Pero en un día de triunfos profesionales, prefiero no plantearme las espinas de esta rosa.
