Por eso es que no escribo diarios, me cuesta muchísimo. Pero vayamos por partes.
¡Estoy hasta el culo de Elián Gonzáleeeeeeeeeeeeez! Que se vaya, que se quede, pero por Dios, ¿no se puede hablar de otra cosa en Miami?
Hoy, durante la hora de comida, fui con Amy y Anita y condujimos como a unas dos manzanas de su casa. Mejor dicho, de la casa de sus secuestradores. Todo lleno de policías, imposible seguir.
En el trabajo, con unos deseos enormes de que me despidan. No sé cómo voy a aguantar seis días más ahí, no tengo la menor idea. Por la mañana, saco de mis reservas todo el poco profesionalismo que me queda, y marcho como buen soldado. Pero me cuesta mucho. Si me cesan estaré con cierta penuria económica hasta que en Mira! me paguen, pero me da igual.
Bueno, ya que me he desahogado, vamos a los datos más autobiográficos. Josh vino el fin de semana, y muy bien (en ciertos aspectos, MUY, MUY bien :o)
Ha pedido un par de plazass aquí, en empresas privadas. ¿Se acostumbrará a no ser funcionario? Ya veremos. ¿Se reacostumbrará a Miami? ¿Nos reacostumbraremos a la convivencia diaria? ¿Me echará la culpa a mí subconscientemente? ¿Conscientemente?
Muchos interrogantes. De repente, mi vida se llena de interrogantes, esos y más. ¿Me irá bien en el nuevo trabajo?¿Tengo alguna idea de qué coño voy a hacer?
De repente, tengo suficientes preguntas como para hacer una entrevista. Olga Connor, mi vieja (valga la redundancia) editora en El Nuevo Herald, me insistía en que me tenía que preparar a fondo y escribir todas las preguntas que iba a hacer. Salvo escasas ocasiones (David Copperfield, Shakira), los cientos y cientos de preguntas las hice y hago al tun-tun.
Eso se llama abuso de una mente privilegiada, pues es cierto que discurrir, razonar y recordar como lo hago yo es todo un privilegio. Sé que suena fatal e inmodesto, pero es así. Por otro lado, soy muy despistado y como siempre analizo todas las posibilidades, considerar lo peor me preocupa mucho.
Hablando de eso, el lunes fui al médico y me congratulo de haberla elegido, pues se preocupa mucho y me escucha. Me tengo que relajar y tomar las cosas con más parsimonia. Nada de recitar las preguntas arriba mencionadas, un poco de yoga y más. Ahh, sí, adelgazar un poquito...
