Me quedan cuatro días de trabajo en Consejero.com. Verdaderamente no sé si voy a poder aguantar. Ayer me enteré de que durante mi amago en febrero de irme a otra compañía no me faltaban razones, aunque lo desconocía. Pidieron a los gerentes su currículum, pero a mí no. Me enteré, pillé al jefe en una mentira y después encontré el trabajo.
Ahora me dicen que les habían dicho que los gerentes a los que se les había pedido el CV eran considerados como «los principales para salvar en caso de venta». Hijos de puta. Las acciones de la compañía salieron a $15 por acción en mayo, hoy están a 1 3/4. ¡Qué se las metan por el culo!
La ansiedad de trabajar en la oficina me oprime. Máxime cuando me percato de que me hace falta el dinero. La semana que viene voy a estar más apretado que un bolero.
De todas formas, encuentro magnaminidad para comprar un billete de avión a Josh para que venga para Semana Santa. Por lo menos estará aquí.
El fin de semana pasado fui a ver Todo sobre mi madre. No está mal, nada mal hasta la escena del cementerio. A partir de entonces, Almodóvar se convierte en una sentimentalísima Drama Queen. Si se amerita un Oscar, ¿a dónde dejamos Carne trémula y La flor de mi secreto?
La noche del sábado salgo a cenar con Pedro, Alain y Javier. Comida tailandesa, por supuesto. Volvemos a casa y hago la declaración de la renta a Javier y Pedro se entretiene con lo más atrevido de mis películas de DVD. Deja atrás El ladrón de bicicletas, Salvando al soldado Ryan y Elizabeth para ver lo más picante.
El domingo fui con mi hermano Nicolai y su novia Crisitina a ver 28 days, no está mal, aunque la crítica la ha acribillado. Por ahora, la mejor película que he visto en este último año del siglo y milenio es Wonder Boys, lo cual no es decir mucho. Vamos a tomar algo a Lincoln Road después. Están buscando apartamento para junio y se están dando cuenta de lo difícil que es.
Lo bueno de estar tan absorto con el tema del trabajo es que no me preocupo por mi situación personal. Eso es una ventaja con lo de Mira! Me ocupará tanto que dejaré mi solitaria vida personal relegada. Si hubiera permanecido en el diario durante esta larga separación, quizás no me hubiera afectado tanto.
