Faltan tres días para irme a Dallas, y casi no aguanto. El sábado cumplimos cinco años de relación, cinco años desde que nos conocimos.
A veces me pregunto qué habría sido de nosotros si mi padre, como le es característico, no se hubiera metido donde no le llaman y nos hubiera planteado que nos mudáramos juntos.
Estoy buscando a un masajista en Dallas para darle una sorpresa a Josh, y de paso un masaje. No es nada erótico (para eso estoy yo, :o) pero creo que nos vendrá bien.
En estos siete meses de separación me he dado cuenta de dos atributos de mi personalidad que no sé si me gustan. Primero, soy más voluble e inestable de lo que aparento. Es más, puedo pasar de tranquilidad a tristeza total en un santiamén. Es un rasgo típico canceriano, cambiar tanto de humor.
Otro rasgo es mi frialdad, cuando apago mis sentimientos puedo ser un témpano de hielo. Eso me pasó en parte con Luigi, él siguió sintiendo algo hacia mí, pero yo como si nada. Y me ha pasado en parte también con mi padre. Hay quienes creen que es una espinita que tengo sin resolver, pero en el fondo ya me da casi igual. De tanto choque y fricción, mi corazón ya está lijado.
Me acuerdo de mi padre, pero ya en la lontananza del discurrir, pues aunque nos separan las personalidades sigo siendo su hijo. Tengo muchas cosas de él, y cuanto más me conozco, más le entiendo. Esto la gente lo confunde con cariño y echar de menos, pero es únicamente análisis.
Josh me ha confirmado que quiere volver a Miami, ojalá sea así. Pero le parece un hecho remoto, pues no sé si conseguirá un empleo aquí que le guste y que le page tan bien como en Dallas. Su trabajo anterior era con el estado, pero además de pagar muy mal lo van a privatizar, gracias a los republicanos.
Estoy dándome cuenta cada día más de la mierda que es Windows 98. Es inexplicable que un sistema de tan mala calidad se haya convertido en el principal del mundo. Me he comprado un disco duro más grande, y la única utilidad que Windows tiene para copiar de un disco a otro, XCOPY, puede que no copie correctamente los nombres de los ficheros en DOS. ¡¡¡Ajjjjjjjjjj!!! Hace un mes me pasó lo mismo con el maldito registro.
Reconozco, sin embargo, que los problemas técnicos me encantan, sobre todo darles vueltas y vueltas, a ver qué consigo solucionar.
El martes que viene Miguel me ha invitado a una cena y salida salvaje por La Playa. Oh, my God. Le he pedido que lo organice y el me ha contestado, «puede que le dé un toque maricón». Ay, ojalá. :o)
Para ser marica, he salido un poco reservado, la verdad. Me tengo que soltar el pelo.
