Flushing y Queens
Flushing (y su famoso parque en el lado oeste, Flushing Meadows) es la población más antigua de lo que actualmente constituye el distrito de Queens en la ciudad de Nueva York.
Fundada como un pueblo holandés, el vocablo de Vlissing se suavizó hasta fonetizarse al inglés: Flushing. Esta palabra, pese a lo que digan muchos presentadores de televisión españoles, se pronuncia floshing, no flashing. Su famoso parque, Flushing Meadows, se pronuncia Floshing Medous, no flashing midous.
La Uniesfera (o Unisphere), símbolo de Flushing Meadows y recuerdo de la mal llamada Expo Mundial de 1964. Está en el centro de Flushing Meadows.Actualmente Flushing tiene un fuerte componente asiático, principalmente chino, y es difícil recorrerse sus calles sin toparse con rótulos en chino.
Justo al oeste de Flushing, aledaño con los barrios de Corona y Forest Hills, está la desembocadura de un pequeño canal. Debido a su topografía, esta zona de pantanos no fue urbanizada y a finales del siglo XIX, cuando se empezó a formar lo que ahora se conoce como Queens, la zona se convirtió en un enorme vertedero de basura, coronado por un incinerador. De hecho, los montones de basura quemada eran tan extensos, que la zona adquirió ese nombre: Corona Ash Heap, literalmente Montones de Cenizas de Corona.
El urbanista Robert Moses, responsable por el diseño urbano del extrarradio de Manhattan y de todas las comunicaciones por carretera de la ciudad de Nueva York, vio en el vertedero una posibilidad de recinto para la Feria Mundial de 1939, y decidió sanear la zona. Los parajes que estuvieron cubiertos de basura durante décadas dieron paso a una enorme pradera, y allí se realizó la exitosa feria mundial.
Un cuarto de siglo más tarde, a Moses se le ocurrió volver a celebrar una feria mundial en el mismo sitio. Aunque consiguió importantes ayudas, la feria en sí fue desautorizada por el consejo mundial de ferias y exposiciones, y muy pocos países abrieron sus recintos. De tal empeño al parque se le regaló varias curiosas formaciones (incluyendo la uniesfera) y un museo de arte para Queens.
El Open de Tenis de Estados Unidos se celebra en un estadio de Flushing Meadows todos los años. Aparte del Estadio Shea, el resto del parque que antes había sido pantano inhóspito, escombrera insalubre y feria de exposiciones ha vuelto a un estado semivirginal. Un buen ejemplo de cómo Nueva York transforma y reinventa sus espacios públicos.