Chistes de niños

Llega un niño al barbero y le dice:
—¿Me puede cortar el pelo mas largo del lado derecho que del izquierdo, en capas de atrás pa'lante, de punta en el medio, que no se pueda acomodar, con un remolino de este otro lado y desigual enfrente?
—Oiga, pero eso está muy difícil ... respondió el barbero..........
—¿Verdad que sí? Pues así me lo dejaste la vez pasada,
¡barbero de mierda!

Dos hombres pegándose y un niño se acerca a un policia.
—Venga rápido, que estan pegando a mi padre!
—¿Cuál de los dos es tu padre?
—No sé, por eso se pegan.

Un señor va con su hijo de nueve años al aeropuerto, y deciden montar en taxi. En el camino, el niño se fija en varias señoras en una esquina, vestidas llamativamente.
—¿Qué hacen esas chicas ahí, papi?
El padre, intentando proteger la inocencia del chico, contesta:
—Son chicas que van a un baile de disfraces, y están esperando a que vengan sus novios a recogerlas.
El taxista, sin embargo, no está satisfecho con la respuesta, y pese a las muecas que empieza a poner el padre, dice:
—Mire, no creo que sea bueno que oculte las cosas de la vida al muchacho. Mira, muchacho, esas mujeres son prostitutas, venden su cuerpo por dinero. Son putas.
Al padre le está a punto de dar un síncope, pero intenta contener su furia, y un terrible silencio desciende sobre el taxi. El niño, para romper el hielo, pregunta:
—Pero papi, ¿y esas mujeres tienen hijos?
—Claro, muchacho, ¿de dónde te crees que vienen los taxistas?

Una madre y su hijo:
—Manolito! Que quieres para desayunar?
—Tostadas,¡me cago en La puta madre que me parió!
—Manolito no digas eso que se lo voy a decir a tu padre.
A la mañana siguiente:
—Manolito! Que quieres para desayunar?
—Tostadas, ¡me cago en La puta madre que me parió!
—Manolito no digas eso que se lo digo a tu padre.
A la mañana siguiente:
—Manolito! Que quieres para desayunar?
—Tostadas, ¡me cago en La puta madre que me parió!
—Manolito, ahora mismo se lo digo a tu padre.
El padre va y le pega una buena somanta de palos.
A la mañana siguiente:
—Manolito! Que quieres desayunar?
—Tostadas, ¡no me cago en La puta madre que me parió!

—Mami, en la escuela me llaman envidioso.
—Mándales pa'l  carajo.
—¿Ah, sí? O sea, ¿que vayan ellos y yo no?

Llega un muchacho a casa lleno de arañazos sangrientos.
—Hijo, ¿qué te ha pasado?
—Nada, mami, iba por el parque y me caí sobre los rosales.
—Pero en el parque no tenemos rosales.
—Digo, iba en moto y me  caí.
—¡Pero si no tienes moto!
—Fue la rama del árbol en la  entrada, tropecé y me caí.
—¡Tampoco tenemos un árbol  en la entrada!
—Bueno mami, ¿sabes qué? ¡El gato es mío y hago con él lo que me da la  gana!

Le dice un niño a su  padre
—  Papá, hoy en la clase de lengua nos han exlplicado el significado de las  palabras «hipotéticamente» y «realmente». Pero, la verdad, no me ha quedado  claro. ¿Puedes ayudarme?
—Mira, Rodrigo, te lo  explicaré con un ejemplo. Pregúntale a tu madre si se acostaría con otro señor  por $25.000.
El niño, ni corto ni perezoso, se dirige a su madre y le  espeta:
—Mama, ¿tú te acostarias con otro señor a cambio de  $25.000?
—Ay, hijo mio. Claro que sí. No sabes lo bien que nos vendría $25.000  para pagar las deudas y llegar a fin de mes...
Rodrigo le cuenta esta  respuesta a su padre y éste le dice:
—Pues ahora dile lo mismo a  tu hermana Carolina.
El niño, curioso, se dirige  a su hermana mayor y le hace la pregunta.
—Carolina, ¿tu te irías a  la cama con un señor si te dan $25.000?
—Naturalmente. ¿Tu sabes la  ropa que podría comprarme con $25.000?
El niño regresa donde está  su padre y le explica el resultado de esta segunda encuesta.
—Pues ahora, Rodrigo,  pregúntale lo mismo a la abuela.
Y así lo  hace:
— Abuelita, perdona la pregunta, pero ¿tú te acostarías con un señor por $25.000?
—¿Acostarme con un señor y que además me den tanto dinero? No quiero  engañarte, sí lo haria.
Ya muy inquieto, el chico le  cuenta a su padre la respuesta de la abuela.
—Pues ahora, hijo, entenderás la diferencia entre «hipotéticamente» y «realmente». En casa,  hipotéticamente tenemos $75.000. Pero realmente, tenemos tres  putas.

En un colegio femenino muy selecto, durante la clase de Biología, el profesor pregunta:
—Señorita Irujo, ¿podría usted nombrarnos el órgano del cuerpo humano que, en las condiciones apropiadas, se expande hasta multiplicar su tamaño por seis, y explicar cuáles son dichas circunstancias?
La aludida se sonroja inmediatamente, pero se levanta y dice:
—Con perdón, profesor, pero yo diría que esta no es la pregunta más adecuada para hacerle a una dama. Prefiero no contestar.
Y a continuación se sienta muy digna. El profesor, sin inmutarse, dice:
—Señorita García, responda usted.
—La pupila del ojo, bajo iluminación muy débil.
—Correcto. Y ahora, señorita Irujo, déjeme decirle tres cosas. Primero, usted debería haber estudiado la lección. Segundo, tiene usted una mente obscena impropia de una señorita. Y tercero, algún día se llevará usted una amarga decepción.

Suena el teléfono. El niño  lo coge.
—Hola, hijo. Está mamá?
—Esta en la  cama.
—¿En la cama? ¿Sola o acompañada?
—Acompañada.
—Pues mira: haz todo lo que yo te diga. Coge un cuchillo del primer  cajon de la cocina y con el mata a mama y al señor que lo  acompaña.
Al cabo de unos minutos, cumplida la misión, el niño se vuelve a poner al  telefono.
—¿Has hecho todo lo que te he dicho?
—Sí.
—Esta el cuchillo ensangrentado?
—Sí.
—Pues ahora hay que hacer desaparecer el arma. Tiralo a la  piscina.
—¿Piscina? ¿Qué piscina?
—Huy! ¿Este no es el 302 04  04?

—Mamá, hoy en el colegio hemos aprendido a hacer explosivos.
—Muy bien, Jonathan. ¿Y mañana qué aprenderán en el colegio?
—¿Qué  colegio?

—Papa coche
—Si hijo mio un coche
—Papa Flor
—Si hijo mio  una flor
—Papa nube
—Si hijo mio una nube
+Papa molino
—SI hijo mio un molino
+Papa molino
—Si hijo mio otro molino
+Papa Molino
SI hijo molino
+Papa meoliné

El padre le dice a su hijo:
—Hijo mío, acuérdate de  George Washington. Cuando él tenía tu edad, era el primero de la clase. 
—Sí,  papi. Y cuando él tenía la tuya, era presidente de los EEUU. 

Un matrimonio envió a su hijo al siquiatra. Cuando regresó, su madre le pregunto que le había dicho el médico.
Pues, según él, tengo un complejo de Edipo.
¡Qué Edipo ni qué Edipo!, exclamó la mujer. ¡Tú lo que tienes que hacer es seguir queriendo a mamá!.

Fue un ganadero al despacho de un abogado y le dijo:
GAN—La vaca de mi vecino se  metió en mis tierras y parió un becerro. ¿De quien es el  becerro?.
ABG—Por supuesto suyo, ya que ha nacido en sus  tierras.
Mas tarde fue el vecino del ganadero, que también era ganadero, al mismo  abogado y le dijo:
GAN—Tengo una vaca que se  ha metido en las tierras de mi vecino y ha parido un becerro. ¿De quien es el  becerro?
ABG—Por supuesto suyo, ya que la vaca es suya.
Cuando se marchó, el hijo  del abogado, que también era abogado y estaba haciendo las prácticas en el  despacho del padre, le preguntó ¿Cómo es posible que le hayas dicho a ambos  ganaderos que el becerro era de cada uno?.
A lo que el padre le  contestó:
Hijo, calla y aprende o es que no te das cuenta que el becerro es  nuestro.

—Hace mucho que no nos vemos. Veo que tienes trillizos...
—Eh... bueno, es que el niño es muy nervioso...

—Papá, en el colegio me llaman mafioso.
—No te preocupes, ya iré a hablar con el director.
—Bueno, pero que parezca un accidente.

Mamá, mamá, en el colegio me llaman peludo.
—María, ven corriendo, que el perro está hablando.

Una mujer esta bañando a su hijo por el procedimiento de sujetarle de las dos orejas y meterlo y sacarlo en el barreño. El pobre niño esta chillando como loco, así que aparece el padre.
—¡Pero María! ¡Qué bestia! ¡Cómo bañas así al niño?
—Pero hombre, tú qué quieres, ¿que me queme las manos? Pues anda que no esta caliente el agua ni na!!

Mamá, mamá , el lechero está aquí, ¿tienes dinero o tengo que salir a jugar a la calle?

Un niño en la  escuela.
—A ver, dime los Reyes Godos.
—Isabel y  Fernando.
—¿Ah, sí? Entonces, quiénes son los Reyes Católicos?
—Gaspar, Melchor y  Baltasar
—No me digas, ¿y entonces quiénes son los Reyes  Magos?
—Ay, maestro, los Reyes Magos son los padres.

—Mamá, en el colegio me  llamán maricón...
—Y a mí,  ¿qué?
—A  ti, puta.